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19
SEP
2016

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"Más Gasolina" Tozal de Ezpelunga

Estoy en un pequeño descanso para los pies junto a un pitón invertido de dudosa resistencia que yo mismo coloqué el año pasado. El anterior seguro me queda lejos y no me gustaría probar la resistencia de este anclaje en una caída. A unos 3 metros tengo una chapa que yo mismo puse y no consigo llegar a ella. ¡No sé cómo pasé por aquí!, intento recordar y finalmente me decido por atravesar a la derecha a un pequeño diedro y quizás dando un rodeo llegue; cuando estoy ya en el diedro de la derecha veo que por ahí no hay paso, tengo que destrepar y buscar otra opción cuando de repente me veo por los aires gritando ¡Pillaaa!, que me sale instintivamente.
Una roca ha cedido y afortunadamente para mí el pitón invertido ha soportado la caída. Maldigo mi memoria y mi pericia en aquella ocasión hasta que finalmente con dos pasos precarios de escalada artificial me aferro a la chapa como el cazador a su presa.
Llegamos sin más contratiempos al último punto que alcanzamos el año pasado. Ya en la quinta reunión a unos 200 metros del suelo. Por delante nos quedan aún unos 130 metros de aventura. La pared es muy vertical y la roca a partir de aquí excelente. Contra el mejor de mis pronósticos abrimos los 4 largos restantes hasta la cima del Tozal del Ezpelunga y aún nos queda tiempo como para rapelar con luz, la pared por la vía Urdaburu (la ruta más clásica de la pared).
Los 2 dos últimos largos nos cuesta mucho esfuerzo abrirlos. Estamos bastante cansados pero la posibilidad de culminar la pared nos motiva a seguir. Abrir en placa en libre, psicológicamente es agotador; vamos aprovechando las pocas debilidades que nos ofrece la pared para progresar y asegurarnos de la forma más limpia posible y cuando no vemos otra opción colocamos un expansivo, colgados de algún gancho, a veces medio en libre, ya que no confías del todo en el precario gancho y entonces taladras y colocas un parabolt. Son momentos de tensión ya que en alguna otra ocasión el gancho ha cedido y he salido por los aires con el taladro en la mano, o se ha quedado arriba con broca doblada y no he podido continuar ese día.
Llegamos al coche tras una larga jornada bien entrada la noche. Recogemos el material y nada más empezar el regreso se enciende la luz de la reserva del vehículo de Eneko. A Urzainqui llegamos seguro y a Venta Carrica (únicos puntos donde podemos repostar), con mucha suerte. Cruzamos los dedos pero imaginamos que a estas horas y entre semana estarán cerradas. Efectivamente nuestras esperanzas se disipan como la gasolina del depósito. Llegamos a Venta Carrica tirando de conducción económica y punto muerto en las bajadas.
Pues pinta a vivac Eneko! Nos miramos entre risas
-A ver a quien liamos ahora…
-Igual nos la jugamos a ver si llegamos a Liédena
- Venga dale, vamos a probar.
Milagrosamente llegamos a Liédena con el último aliento de combustible. La gasolinera está cerrada pero hay surtidor de tarjeta, hoy sin duda nos viene todo de cara.
La cara oeste del tozal del Ezpelunga es sin duda la mayor pared vertical que tenemos en nuestro Pirineo más cercano. Curiosamente solo tenía dos vías que surcaban su muralla hasta hace bien poco: “Sin Perdón” y “Urdaburu” (tan solo se repetía esta última). Ahora hemos inaugurado un tercer camino por el centro de la muralla. Una suerte la mía haberlo hecho en compañía de Eneko Cesar, extraordinario escalador y mejor compañero.

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